Bien es sabido que somos insaciables y que siempre hay un problema, una angustia, una preocupación o añoranza que hace que no nos estacionemos; es lo que nos diferencia de los conformistas, llámalo ambición si quieres. Quienes no se conforman con lo que tienen, se caracterizan por la búsqueda incansable de algo, ese algo que en ocasiones no sabemos donde termina o si en algún momento llegará.
En los últimos tiempos me he desesperado un poco, quiero más de lo que tengo y por más de que intenté por varios caminos, solo me encuentro con puertas cerradas. Ésto activa todos los mecanismos de defensa y produce una respuesta automática inyectadora de motivación que me dice: no estás esforzándote lo suficiente, sigue intentando.
Luego de sentirme en un concurso en el que la tapa del refresco se cansó de decirme "sigue intentando", empezaron a subir los niveles de ansiedad, cayendo en frustración. El problema es que la frustración tiene una fina línea que divide la estabilidad emocional de la crisis, lo cual puede ser perjudicial para las demás áreas en las que te desempeñas -bloqueo-.
Ya caída en crisis, un sabio amigo me dijo "solo toca esperar"- ¿Esperar?¿qué espero?¿mientras hago qué cosa?- .Ésto me resultó perturbador e ignoré su sugerencia, más sin embargo, fue tanta mi insistencia en querer cambios en la vida que se me agotaron las ideas, ya no tenía ganas, ánimos ni puertas que tocar... ya era hora de rendirse.
Cuando decidí renunciar a los cambios, se sumaron millones de acusaciones como mediocridad, conformismo, inutilidad, desgano, baja autoestima y pare de contar. Sin embargo no tocó de otra sino llenarse de paciencia, apostar por tu salud y bienestar, buscar no afectar a terceros con decisiones desesperadas y no perder la calma. Hay que esperar.
En el camino, estamos en situaciones en las que la única solución es ser paciente, toca poner el fuego, la olla, el agua... pero para su punto de ebullición solo cabe la dulce y odiada espera; en ese momento funcionó (no tenía alternativa) y luego de un gran bloqueo mental, las cosas cayeron por su propio peso, los cambios (para bien o mal) hicieron aparición.
Cuando colocas todos los elementos posibles como empeño, dedicación, talento y buenas oportunidades solo resta sentarte y contemplar como ese fuego avivado hace hervir las condiciones en tu vida. El problema está en saber las cantidades exactas para mantener ese fuego con tenacidad latente, por el tiempo que sea necesario sin fallecer, porque una olla con poca llama solo hace que el agua merme y nunca consiga hervir el éxito esperado.
Hay que saber esperar, la pregunta es ¿cuánto?.
Mi pensar es que uno se levanta, mira a su alrededor y eso es lo que tiene ese dia para ser feliz... porque desperdiciarlo sacrificando ese dia por un futuro incierto? le pongo todo a cada dia, empeño, amor, valentia, osadia.. ganas... la llama full al fogon, que hierva toda el agua... este dia... mañana vuelvo a empezar.
ResponderEliminarExcelente método, creo que lo copiaré. Saludos.
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