No soy una persona religiosa, pero creo en la existencia de un ser supremo que juzga y evalúa constantemente nuestras acciones. Por lo tanto, creo en el pecado y creo en Dios.Hace unas semanas charlando sobre religión con unos amigos hablé sobre mis creencias y uno de ellos saltó a preguntarme: Si crees en Dios, ¿por qué tomas? ¡tomar es pecado! ¡eres una pecadora!.
Dándole vueltas en mi cabeza a tal acusación, pensé que Dios siendo tan sabio debía priorizar los pecados, es decir, ¿condenará a alguien por tomarse una Piña Colada con sus amigos o condenará a quien roba a otros?. Colocando el hecho de "robar" como un pecado de peso.
Esto me llevó a la pregunta: ¿qué es robar?.
Según RAE: "Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea". Ésta definición no dice cómo, no dice qué, no dice cuántos. Por lo que infiero, el robo no necesariamente es de algo material. Entonces, podríamos quitarle al ajeno cosas como la vida, la paz, libertad, derechos, felicidad... y un sin fin de cosas (muchas de ellas no penadas por la ley).
En algún momento de nuestras vidas le hemos robado el derecho de conocer la verdad a alguien, de todas las maneras de robar, ésta es la más indigna. Al mentir, le prives la capacidad de saber quién realmente eres, de conocerte; no importa la razón, así mintamos para no causar daño, para evitar dolor o alegrías a otros y nos excusamos en que "era lo mejor para el/ella"; no existen las mentiras blancas, mentir es mentir. No peores somos aquellos que mentimos para salvar nuestro pellejo, para ganar dinero, evitar pasar vergüenzas, etc. Mentimos de muchas formas pero en cada una de ellas seguimos comentiendo un delito, seguimos robando algo ajeno a nosotros.
Éste hecho es tan aceptado y común en nuestras vidas que no conformes con mentir a otros, somos capaces de mentirnos a nosotros mismos. En un simple ¿cómo estás? respondemos "bien" así no sea cierto, gritamos palabras de amor aun sin sentirlas, dejamos de expresar sentimientos latentes por aparentar que las cosas están bien o que nada sucede; reprimimos verdades, omitimos sentimientos, y todo para mantener la "armonía" en nuestro alrededor, mas incrementar la inestabilidad de nuestro interior.
Por lo tanto dentro de mi concepto de pecado robar es la cuna de todos los males; seré condenada y seré pecadora. Creo que nadie escapa de ésto, pero el hecho está en que una vez que hacemos consciente que algo está mal, hagamos lo posible por enmendarlo, por lo tanto evitar mentir sin importar las consecuencias que ésto traiga es una difícil tarea, por no decir imposible. Robarle la verdad a otros no es tan indigno como robarte la verdad, no engañes a otros, pero por sobretodas las cosas no te engañes a ti mismo.
Todos mentimos, corrijo: todos robamos.
Somos ladrones. ¿Seremos condenados?
Mi pensamiento es que JUZGAR es humano, no hay nada de divino en ello. No creo en un Dios que Juzga, la mentira, el robo son actos humanos y no van necesariamente contra otros, sino como siento concluyes muy bien, son contra ti mismo.
ResponderEliminarLa moral (juzgar si algo es bueno o malo) es una norma creada por algunas culturas humanas para alcanzar niveles mas tolerables de convivencia; y es tan humano que depende de cada cultura. Robar por ejemplo solo existe en las culturas donde existe "propiedad" sea privada o del estado. Se roba lo que no es tuyo, osea que posee propiedad por alguien. En nuestros antepasados amerindios no existía, eso llego con los Españoles.
Ahora, para no ver el efecto de la mentira en la vida del otro, cabria preguntarse: porque tengo necesidad de mentir? miremos desde otra perspectiva quien sabe que algo es mentira? principalmente YO (quien miente). Una mentira muy extendida. La mama a su hijo: "si no comes, viene el coco y se lo lleva" el niño sabe que es mentira? no... solo la mamá. Los efectos psicologicos que ello engendra se ven en el niño, pero el no cuestiona en su momento que sea una mentira... Dios castigará entonces a todas las mamas por ese hecho? no, es un problema cultural de incapacidad o desconocimiento de la mama de como criar a su hijo sin usar el miedo como instrumento... y el niño crece y allí tienes mucha razón, considero, que esa mentira, priva al pequeño de algo muy grande y es su libertad para decidir... esa culpa no sera Dios quien la castigue, la verá la misma mama reflejada en el comportamiento erróneo de su hijo cuando crezca. Un abrazo y gracias por permitir hacer mis comentarios.
Gracias! comentarios así me enriquecen. Saludos.
ResponderEliminarBonita nota, María Eugenia, me encanta la perspectiva original desde la cual miras. Confieso que no me gusta mucho pensar en términos de pecado, y me gusta eso que planteas de que quizás en la base de esa noción esté el engañarse a sí mismo o, dicho de otro modo, el no darse cuenta (o, dicho de otro modo más, la in-consciencia). Claro que hay muchas razones por las que somos inconscientes, y no es una menor el ser educados desde pequeños en sistemas de creencias que replican sistemas que funcionan más en automático que en base a elecciones libremente decididas. Lo cual también viene a ser: cada uno hace lo mejor que puede con lo que tiene. Y si es así, y nos damos cuenta que es así, no está de más echar una mirada amorosa (sobre los demás, y sobre nosotros mismos), que sin dejar de lado la responsabilidad, tenga la grandeza de trascender en un perdonar. Gracias María Eugenia! pablo
ResponderEliminarEstoy de acuerdo, pero creo que aciertas en el "cada uno hace lo mejor que pueda" poco a poco mejoramos. Un abrazo.
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