jueves, septiembre 08, 2011

No tengo muebles, estoy desnuda.



Las ocasiones especiales son aquellas en las que planificas hasta el modo de caminar con días de anticipación, te preocupas por saber qué te pondrás, que peinado usarás, te arreglas 2 horas antes (no quieres hacer esperar), ensayas frente al espejo, practicas la sonrisa, el tono de voz, hasta el maquillaje que usarás. Cuando hay ocasiones especiales, no recuerdas nada más en tu agenda, solo piensas cuanto falta para que llegue la hora.


Ante una relación que empieza, las ocasiones especiales se hacen frecuentes. Mientras pasas por esa etapa de "encanto", cada encuentro es especial, por lo tanto, merece toda la preparación antes descrita más las mariposas, la pena, los nervios y todos los accesorios. Es como una casa nueva con muebles nuevos; deseas que siempre esté en perfecto orden, limpia y linda.


Las ocasiones especiales te impulsan a dar lo mejor de ti, te llevan a mostrar tu mejor lado, no digo que esté mal, pero en muchas ocasiones esto conlleva a no mostrar lo negativo, nos inhibe de ser quién en realidad somos; te sientas de la manera correcta, te comportas de la manera correcta, no dices malas palabras, no muestras tus debilidades, solo te permites resaltar lo positivo, y en el caso que consideres que no hay mucho que mostrar, prefieres hablar poco y admirar lo cuán especial es quien te acompaña.


Claramente la mejor parte de las relaciones es su inicio, pero no es mi favorita. 


Cuando puedes mostrarte tal cual eres, cuando puedes ser tu con mal aliento, con acné, con el periodo, con rollitos en la cintura, despeinada, recién levantada, sin maquillaje, en pijamas, etc; cuando a pesar de que no haz afeitado tus piernas y no haz arreglado tus pies, decides usar falda solo porque sabes que igual le encantarás y te lo hará saber.

Cuando llega el momento en el que amas tal como es y eres amada tal como eres. La parte en la que no tienes que esconderte entre sábanas y dejas de cuestionarte para dar amor...el momento en que tu mente esta vacía... sin prejuicios ni autocríticas
y decides encender la luz porque estas desnuda. La casa nueva pierde su olor... sacas todos sus muebles y te quedas con la esencia...  Esa es mi parte favorita.


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