Eres lo que le ingieres, comestible o no, tangible o no. De ti depende lo que afecte tu alrededor.
miércoles, agosto 03, 2011
¡Tenía tiempo sin usar estos zapatos!
Un día normal en una vida normal. Un compromiso común con alguien común; te arreglas como siempre, te vistes como de costumbre. Te miras al espejo y ves lo mismo de todos los días. A pesar de tu alegría no estás conforme con lo que llevas puesto, decides revisar de nuevo tu clóset y sorpresivamente te encuentras unos zapatos viejos que están como nuevos, enseguida te preguntas ¿por qué no los había visto antes?, decides sin dudar usarlos.
Sigue el día en tu vida normal y muchos se acercan a alabar tu atuendo. Les cuentas que no son nuevos, solo que tenías tiempo sin usarlos; sonríes y sigues tu camino. Al pasar el tiempo empiezas a sentir molestias, te incomodan tus lindos zapatos viejos, sin embargo ignoras el dolor que te causan. Pasado largo tiempo te das cuenta que cojeas, ya no puedes caminar más. Te detienes un momento, te sientas para ver con claridad el problema. Tus pies tienen ampollas.
El dolor es tan intenso que prefieres caminar descalza, con sentimiento de libertad, diciéndote una y otra vez: "ya recuerdo por qué dejé de usar estos zapatos, cómo olvidarlo".
En nuestras relaciones, con el pasar del tiempo, nos llenamos de zapatos viejos; por distintas razones se acaban noviazgos que suelen ser muy bonitos o muy dolorosos; unos llenos de aprendizaje y otros no. El caso es que se terminan. Cuando algo termina es porque estar sin él/ella es mejor opción.
A pesar de que se da por superada la relación, a veces nos da por querer usarlas de nuevo, y al igual que con nuestros zapatos queremos saber ¿Qué fue de la vida de mi ex? e intentamos ir en búsqueda de información. Uno que otro mensaje se convierte en, una que otra salida, uno que otro contacto físico y cuando no te das cuenta, están hablando de lo hermoso que fue, de la bien que la pasan juntos y de lo interesante que sería volver.
VOLVER, palabra menos indicada.
El caso es que en ese momento no recordamos nada negativo y obviamos todos los defectos, problemas, malos actos que la/lo llevaron a la categoría de "ex". Haciéndote la vista gorda, aceptas el reto y se reinicia el "amor" por tus zapatos viejos. Salen, comparten, se aman y todo es felicidad. Al cabo de los meses empiezas a sentir las molestias, salen a relucir miles de incomodidades que no piensas soportar. Recuerdas que ya habías pasado por esto antes y vienen a tu mente flashbacks de lo tormentoso que fue. Por eso no usas esos zapatos, por eso terminaron, por eso se acabó.
En ocasiones hay monotonía en nuestras vidas y decidimos tener cambios. El verdadero cambio no implica volver a atrás; cambiar no significa devolverse ni mucho menos reciclar. Si quieres un ligero cambio hazlo en tí, no en tratar de acomodar lo que ya está dañado, no en intentar lo mismo con una nueva estrategia.
Si deseas algo, mejor búscalo mirando hacia adelante y no hacia atrás. Cambia para mejor, cambia de lugares que visitar, cambia de hobbies, cambia el lugar en el que vives, aprende cosas nuevas, intenta cosas nuevas. Tus zapatos viejos bótalos o mejor regálalos, alguien sin zapatos les dará un mejor valor.
"Si quieres resultados distintos, deja de hacer siempre lo mismo".
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Interesante analogía. La vida es así de simple.
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